viernes, 3 de julio de 2009

Guwahati

En la estacion de Guwahati nos esperaban los padres de Nawaz y un primo. El se fue con todo el equipaje en una riksha a casa y el resto en coche a cenar a un dhaba, un restaurante de carretera. Recupero la fe en la comida india, nham...

Aqui tambien llueve. Llegando a casa de Nawaz, veo una luciernaga, algo que nunca habia visto. Ya en la casa, una cuqui del tamanho de mi oreja. La madre nos trae una especie de mus de mango casera, deliciosa y fresquita. La ducha no funciona, porque no la usan. Con cubos, me lavo con agua fria. Nuestras camas estan protegidas por sendas mosquiteras, y con razon. Fuera se oyen ranas y grillos. A dormir...

El primer dia me despierta la lluvia. Al principio no estoy seguro, porque la tapa un poco el ruido del ventilador. Pero si, llueve a cantaros. Nos levantamos. El desayuno, pesado, destaca un pulao (arroz frito en ghee, una especie de mantequilla) riquisimo. A pesar de eso, estamos sin fuerzas. No se si tendra que ver la altitud. Hoy Nawaz conduce el coche familiar, nos acompanha la madre. Nos llevan a ver un mandir (templo hindu) muy bonito, blanco, de arquitectura al estilo del sur, y unos jardines donde hay un museo de Assam con telas e instrumentos de diferentes tribus, pero nos da todo bastante igual. Por el camino, una cabra kamikaze se lanza de frente contra nuestro coche, Nawaz frena, pero no consigue evitar del todo el topetazo, Ania y yo nos quedamos helados, la cabra sale correteando como si nada, pero tiene sangre en la cabeza. Yo tengo que cambiar dinero, me llevan a la oficina de seguros donde trabaja el padre de Nawaz, insisten en presentarnos al jefe, que lleva una camisa azul y unas gafas doradas, tiene el pelo blanco y los dientes negros y habla bastante bien ingles, pero la conversacion no avanza mucho.

Por la tarde vamos a una aldea donde vive la hermana mayor de la madre de Nawaz, que hace tiempo sufrio una hemiplejia, pero parece que ya esta mejor. Nos reciben todos sus hijos, muy majos, nos llevan de paseo por la aldea, la gente nos mira como si viera extraterrestres. Entramos en casa de un primo de no se quien, pero apenas aguantamos tres minutos sentados, los mosquitos nos acribillan de tal manera que enseguida nos escuece todo el cuerpo, pican incluso a traves de la ropa, pican incluso en las plantas de los pies (en las casas estamos descalzos), y eso duele. Volvemos a la casa de nuestros anfitriones, nos ofrecen fruta, pinha, jackfruit, que es una fruta que no se si tiene nombre espanhol, en Brasil le dicen jaca, es como una calabaza verdiamarilla de piel rugosa, como con pinchitos, parece un huevo de dinosaurio o algo asi, pero no me gusta su sabor ni su textura, se adhiere al paladar y a la garganta. Nos traen tambien chai y un curioso arroz con coco rallado que creo que me gusta mucho, aunque todavia no lo tengo claro. Y malpua, tambien llamado sweet pakora, una masa frita que me recuerda un poco a los churros espanholes. Y, dado que estamos en la tierra del betel (betelnut, lo llaman ellos), nos lo dan a probar: traen un fruto que parece un datil grande, en el centro tiene una semilla que es como una nuez, pero roja, y dura, tiran el fruto, pero cortan la semilla en cuatro cuartos, yo mastico uno, no me sabe a nada, es como masticar una cascara de nuez, no le veo la gracia y voy afuera a escupirla. Me desilusiona ver que mi saliva no sale roja, se ve que hay que anhadirle algo mas para conseguir tan vistoso efecto. Nos hacemos unas cuantas fotos con la familia al completo, la hermana paralitica esta sentada en el centro de la cama, rodeada de los demas, alguien me pone su brazo alrededor del cuello para la foto, que blancos somos Ania y yo en comparacion con ellos. Se va la luz y nosotros tambien.

Cenamos en casa de Nawaz: chapati, pulao (arroz frito), judias... A la mesa estamos sentados Nawaz, su padre, Ania y yo. Nos sirven la madre y la hermana de Nawaz. No entendemos por que no comen con nosotros. Intentamos invitarlas, pero no entienden por que queremos que se sienten.

Mi colada sigue sin secarse. Me cuesta dormirme, las picaduras escuecen, las de las plantas de los pies duelen un monton.

El segundo dia tambien amanece lloviendo. Nos tomamos un chai y, mientras la madre prepara un desayuno indio, Ania hace un zurek (una sopa agria polaca que se ha traido en sobrecitos) e intentamos juntarlos a todos a la mesa, cosa que resulta complicadisima y totalmente forzada. Lo conseguimos a medias y solo durante un rato. El desayuno a base de zurek, bread pakora y arroz mezclado con una especie de toffee resulta la mar de exotico. Creo que para todos.

Hoy la madre se queda en casa, cuidando a un "primo" (no se de quien) que vive con ellos y que se ha puesto enfermo, mientas el padre nos hace de chofer. Se llama Ramzan (algo que no averiguare hasta el ultimo dia de mi estancia en Guwahati, cuando me de su direccion), es pequenhito y muy simpatico, y habla un ingles muy divertido. Creo que mi frase favorita de las que le he oido es: "slip possibility is there", que viene a significar "cuidado, no os resbaleis". Viene tambien la hermana de Nawaz, cuyo nombre no recuerdo, porque es rarisimo (para mi), pero la llaman Nina. Vamos a ver los "tea gardens", al fin y al cabo Assam es famoso por su te. Todo el tiempo llovizna y la luz dispersa es horrible para las fotos, o sera que yo no se aprovecharla. Una pena, porque la carretera, de un solo carril asfaltado y arcen de tierra a ambos lados, discurre entre campos verdes, plantaciones de arroz, montanhas al fondo, bosques de beteleros, bananos y palmeras de diverso tipo. Me encantan los rectangulos donde se siembra el arroz, sobre todo cuando tienen brotes frescos, manojos de hojitas tiernas de un color verde fosforescente, o cuando tienen tanta agua que reflejan el cielo y las nubes y las montanhas del fondo: una parcelita al lado de otra, cada una de una tonalidad, como unos vaqueros que me compre en Londres cuando tenia veinte anhos y me gustaba llevar ropa diferente, y me costaron todos mis ahorros, y eran de mujer y me quedaban grandes, y luego descubri que eran made in Spain, solo que mis pantacas eran azules y los campos, verdes. Vamos haciendo eslalom (me niego a escribir eslalon, como manda la RAE) entre vacas, cabras, rikshas, baches. Vemos plantaciones de te, pero me llaman mas la atencion las de betel. Son unas palmeras (ellos afirman que no, pero para mi lo son) altisimas, de tronco gris, fino y alargado, coronado por un penacho alborotado de hojas anchas, pero no demasiado largas, bajo las cuales penden racimos de frutos anaranjados que parecen mangos pequenhos o, como he dicho antes, datiles grandes. Un bosquecillo de beteleros es algo impresionante. Por eso insisto en parar al lado de uno. Toda la aldea sale a vernos. Ramzan abre la verja de bambu de una casa y habla con la mujer que hay al otro lado. Nos dan permiso para entrar. Hago fotos a contraluz de los troncos desde abajo con el gran angular. Luego la familia nos invita a entrar en la casa, nos traen te y pastas, pero no se sientan con nosotros, solo un hombre que dice que es militar y esta destinado en Srinagar, y luego aparece un chico y empieza a hablar con Nina y resulta que iban al mismo cole y tienen un amigo en comun.

Volvemos a Guwahati, esquivando vacas indiferentes. Me llevan a una tienda de musica porque quiero comprarme un dhol o, en su defecto un dholak, instrumentos ambos de percusion que se cuelgan del cuello y tienen una membrana a cada lado, uno se toca con las manos y otro con palos, pero al final acabo comprandome un khol (no confundir con el ex canciller aleman), que no se en que se diferencia, pero suena guay y cuesta solo cuatrocientas rubias con funda y sin mucho regateo. Luego compramos un coco verde cada uno a un tipo que los tiene amontonados en la calle, nos los abre a machetazos y nos da una pajita, tienen un monton de aguita rica. Despues damos una vuelta en coche y vamos a ver el Brahmaputra, el rio que atraviesa la ciudad (el unico, por cierto, de genero masculino en la India), nace en territorio chino y desemboca ya en Bangla Desh, en las partes mas anchas alcanza los cinco quilometros, Guwahati no es una de ellas, pero aun asi impresiona. Y mas con los reflejos plateados del atardecer. O con la luz rosada de la puesta de sol. Despues vamos al mercado, Nina y Nawaz acomapanhan a Ania a comprar trapitos y Ramzan me lleva a mi a lo mismo, pero de otro modo: quiero un lungi, una especie de falda que se anuda a la cintura y que he visto que Ramzan y el primo misterioso usan para andar por casa, dicen que para salir a la calle no, pero hay gente que si, yo no pretendo salir a la calle con lungi, y menos en Polonia, pero para estar en casa es muy comodo. Por el camino de vuelta empieza a diluviar. Por fin consigo que me lleven a un ciber (en el que, por cierto, hay que quitarse los zapatos para entrar, pero yo no me doy cuenta y entro con las botas embarradas), pero solo me conceden tres cuartos de hora, porque al dia siguiente hay que levantarse temprano.

Ya en casa, mientras esperamos la cena los mosquitos van tomandome de aperitivo. Entre Nina y Nawaz le hacen a Ania en las manos unos disenhos de henna bastante horribles. No puedo dormir de lo que me escuecen las picaduras. Al coro de ranas y grillos del otro lado de la ventana se unen, ya dentro, varios lagartos solistas que se contestan unos a otros desde nuestro dormitorio hasta la entrada. Nunca habia oido la voz de los lagartos. Tiene algo de pajaro amazonico, algo de mono y algo de ciguenha. O recuerda al ruido que hacemos con la lengua cuando nos gusta la comida. Espero que se esten dando un atracon de mosquitos y los esten disfrutando.

3 comentarios:

mmelekk dijo...

Menino:

¡Qué envidiaaaa! Creo que estás viviendo una India que pocos tienen la oportunidad, en ese tipo de aldeas y con esa gente. Aprovéchala :)

Y vaya manjaressss :)))) Al final, es a lo que le dedicas párrafos y párrafos, ehh :)))) Échales muchas fotos a esas plantaciones de té. Me encantaría verlas algún día en vivo y en directo.

Beijinhosssss

Alfonso dijo...

Meninaaa!

No me digas, ?tanto hablo de comida? Ja, ja...

Si, estoy viendo una India muy diferente de la de la otra vez, menos turistica y mas autentica, al menos para mi gusto. Y el viaje, que ya toca a su fin, me esta gustando.

Para la proxima planeamos alguna juntos, ?vale?, que la del anho pasado en Turquia fue genial.

Biquinhos!

KaZe dijo...

Me parto con lo de tus pantacas! jajaja

Los llevabas en el bolo del Coliseum, jajaja...

Me muero por ver esas fotos! :)

Besos!